El individuo en el grupo
Todos nosotros somos hasta tal punto integrantes de la sociedad en la cual vivimos que nos cuesta mucho trabajo imaginarnos cómo sería un mundo sin personas. Comenzamos a vivir confiando plenamente en los demás, nos mantenemos en un estado de dependencia parcial respecto de los padres y de la familia durante una docena de años o más, construimos mientras tanto una red vasta y compleja de relaciones recíprocas con otras personas y normalmente pasamos el resto de muestras vidas actuando como miembros de muchas organizaciones sociales. Algunas de éstas representan dependencias económicas; a través de estas nos ganamos el pan de cada día. Unas son agrupamientos de personas basados en cosas del intelecto; mediante muestra relación recíproca con ellas podemos hacer, por lo menos una vida de razón. Otras dan satisfacción a motivos menos serios, más recreativos; otras son organizaciones para el cultivo de los intereses políticos, humanitarios, religiosos o estéticos. En cada modo habitual y complejo de conducta humana hay un pretexto para la organización social. Las personas se juntan por muchas y diversas razones.
De todos los grupos a los que pertenece el individuo, la familia es, por múltiples conceptos, el más influyente en el control del proceso de socialización. Por su puesto, su influencia se deriva de la circunstancia de que en fechas tempranas de la existencia del niño es el primer y más frecuente agente determinante de cuáles serán los estímulos sociales que se le presentarán. Y, lo que es más importante, tiene el poder de reforzar sus respuestas, ya sea positiva o negativa y, así, de regular su aprendizaje. A menudo se utiliza una falsa figura de dicción para describir la influencia de los padres y de los hermanos y hermanas mayores en el primer desarrollo social del niño. Y es la de que la familia lo "moldea" o lo "forma" a uno. Ambos términos son incorrectos. Uno se socializa mediante el aprendizaje; no hay ninguna otra manera. La socialización, por lo tanto, no es un proceso pasivo, sino totalmente activo y dinámico. Pero en el mejor de los casos, una familia puede impedir la entrada de estímulos sociales y, al hacerlo así, puede impedir que algunos elementos de la herencia social influyan en el niño. Hasta cierto punto, también una familia puede crear un ambiente que favorezca la exposición a ciertas clases de estímulo. (Por ejemplo, la apreciación de la ópera o el respeto al clero), pero las costumbres, tabús, actitudes ideas que adquiere en el proceso de socialización son el producto de un aprendizaje activo, tanto como lo son sus capacidad de caminar, de alimentarse a sí mismo o de usar el lenguaje.
No todos los estímulos sociales le llegan al individuo a través de la familia. A medida que el niño crece y alcanza una determinada independencia, va entrando en contacto, progresivamente, con un número creciente de grupos externos. De éstos adquiere nuevos usos y costumbres, sin exceptuar algunos que anteriormente su familia procuró que no le llegaran, aprende algunos tabús nuevos, adquiere un buen número de prejuicios y se hace de algunos estereotipos, conforme a los cuales tiende a tratar a todos los miembros de una clase como si fuesen esencialmente idénticos. Así, llevamos con nosotros nociones de lo que es un hombre "típico" de la universidad Autónoma de Chihuahua, un banquero, un trabajador de fábrica, un chofer de transporte etcétera. En general son copias al carbón de lo que hemos conocido o de los que nos hemos enterado por la literatura, conversaciones u otros medios, Los estereotipos son generalizaciones injustificadas que hemos forjado a partir de una información por demás insuficiente. Aunque imparten considerable economía al proceso del pensamiento, e inclusive pueden ser útiles a la memoria, representan, no obstante generalizaciones excesivas y alejamientos, en lo esencial, de la "verdad".
Normas Sociales
La conducta humana casi nunca es independiente de la situación externa en la cual aparece. Esto es algo que comienza desde antes del nacimiento. Cuando los estímulos que influyen en el organismo desde el mundo exterior están constituidos por otras personas y sus acciones, es probable que la conducta del individuo sea diferente de lo que hubiese sido en un estado solitario, Así también, como miembro de un grupo social, él es un estímulo para otras personas y su conducta se ve consecuentemente modificada.
Se llama normas sociales a los modos de conducta característicos o "esperados", impuestos por las fuerzas sociales.
Norma social es una regla que se debe seguir o a la que se deben ajustar las conductas, tareas y actividades del ser humano. El sistema de normas, reglas o deberes que regula las acciones de los individuos entre sí es lo que llamamos moral. Ésta, entonces, exige el cumplimiento de aquellas normas, que se vuelven deberes morales adquiridos.
La sociedad es el origen de la moral. "Cada sociedad dicta las reglas que los individuos deben acatar para vivir en ella y son la defensa de la estructura social, que se vería quebrantada por el comportamiento desordenado de sus miembros cuando obedece únicamente a los intereses particulares" Las reglas morales representan necesidades sociales y colectivas, por lo que también son el origen del derecho, el cual aplicará la coacción y la sanción, con el fin de que se cumplan las leyes.
Las sociedades evolucionan, por lo que son diferentes en tiempo y espacio, no son las mismas pautas de comportamiento que rigen a la sociedad en determinada época, por lo tanto, es muy diferente la sociedad de hoy a la del siglo pasado. Así mismo la ubicación geográfica influye en las pautas de comportamiento, lo que para la sociedad occidental es un comportamiento socialmente aceptado, para la sociedad oriental no lo es.
Pongamos por ejemplo el comportamiento de la sociedad Norteamericana, tan criticada por su liberalismo, y la sociedad musulmana tan restrictiva, ambas son socialmente aceptadas en sus respectivos puntos geográficos.
