POSTED BY Salvador Almuina on 11:37 PM under
Una de las características más importantes de todos los grupos es la creación de normas sociales, líneas de conducta que regulan el comportamiento y la experiencia de los miembros de un grupo, al menos en cuestiones de importancia de los miembros del grupo, al menos en cuestiones de importancia para éste. Las normas no sólo son importantes para comprender las actitudes y el cambio de actividad, si no también para comprender la motivación, el funcionamiento cognoscitivo, la socialización y muchos otros temas de importancia para la psicología social.
Características de las normas
Al igual que otras características de los grupos, las normas sociales pueden ser formales y explícitas (escritas en normas, reglamentos o leyes) o informales e implícitas (no escritas, pero sí acatadas por los miembros del grupo). De acuerdo con McDavid y Harari (1968), “las normas suelen ser mecanismos conservadores, que tienen como regla a mantener el status Quo dentro del grupo. Su función es un tanto análoga a la del giroscopio, pues proporcionan el impulso que sirve para mantener al grupo en el curso que inicialmente haya adoptado. Por ello resultan de un valor funcional considerable en mantener la organización de un grupo, en preservar la estabilidad de su estructura y guiarlo por la ruta que lo lleve a sus objetivos”.
Normas y valores se parecen mucho. Suele emplearse la palabra “valores” para nombrar una u otra de las normas principales de una sociedad, como serían la libertad, la igualdad, la justicia, etc.; sin embargo, cada una de estas no es una norma o un producto de la herencia social humana en menor medida que la más trivial costumbre social (Nisbert, 1970).
Otro punto de importancia aquí en relación con las normas sociales es que no suelen prescribir una conducta específica, si no que expresan los límites permitidos a la variabilidad de la conducta. Además, tales límites o latitud puestos a la conducta aceptable varían para los diferentes individuos de un grupo y, de hechos, para todos los miembros del grupo en un periodo.
Como lo han expresado Sherif y Sherif (1969), las normas sociales “se refieren a todos los productos de la interacción social compartidos por los participantes y que reglamentan sus conductas como individuos. A diferencia dl término “norma” en, digamos, el estudio del desarrollo del niño, una norma social no necesariamente se refiere a la conducta promedio observada en un grupo. A decir verdad, muchas normas re presentan lo que, quienes las comparten, consideran lo ideal”.
Finalmente, toda norma social conlleva algún tipo de sanación o forma de retribución utilizada por el grupo cuando hay violaciones o desviaciones. Las sanciones pueden ser moderadas o duras, al depender esto de la importancia que la norma tenga para el grupo. Por lo mismo, los límites de conducta permisible relacionados con cierta norma pueden estar sumamente restringidos o ser muy amplios, dependiendo esto de la importancia de la norma para el grupo.
Las sanciones pueden ser concretas y explícitas, como en las sentencias ya codificadas para crímenes como el asesinato o la violación. También pueden ser generales e implícitas. De este modo, “el ridículo, la burla pública y la amenaza de contar a la gente algo son sanciones en un sentido tan estricto como las leyes, la policía y los juzgados” (Nisbert, 1970)
Como afectan las normas a la conducta.
Es obvio que se expresa a las normas en muchas formas de conducta y no se las puede separar de modas, novedades, estilos, costumbres y tradiciones de todo tipo. Como adultos, nuestra conducta está influida a tal grado por las normas, y lo han estado por tanto tiempo, que a menudo nos olvidamos de este hecho.
Sin entrar en este momento en un examen detallado de la socialización, piénsese en todas las cosas que el niño necesita aprender para convertirse en un miembro aceptable para los grupos humanos. Claro, inicialmente no se intenta el conformismo en el niño, pero según va creciendo éste, su conducta se va moldeando con la base en el ideal del grupo (la familia) en que vive. Aprende a comer en ciertos momentos y de ciertas maneras, aprende a preferir ciertos tipos de comida y a comerlos en cierto orden, viste de modo que su grupo aprueba y aprende a conducirse de cierta manera respecto a los adultos. Poco a poco los valores del grupo se vuelvan sus valores. Antes de los sietes años incluso han desarrollado una notable preferencia por su país respecto a los otros (Johnson, Middleton y Tajfel, 1970). Por tanto, la socialización incluye el proceso de interiorización de las normas sociales de la familia donde se cría el niño. Claro que algunas de esas normas son exclusivas de la familia, otras reflejan la clase social de la que proviene ésta y otras más son características de la sociedad como un todo.
En un principio, todas las normas son externas ´para el niño. Se las interioriza mediante un sistema de recompensas (reforzamientos) y castigos. Se refuerza al niño (con alabanzas, aceptación, recompensas tangibles) cuando “da la medida” , es decir, cuando manifiesta el tipo de conducta aprobado por los de su grupo. Por otra parte, se aplican castigos (castigo corporal, desaprobación verbal, rechazo) cuando el niño se desvía de las normas de conducta aceptadas.
En consecuencia, la flexibilidad para aceptar conductas varía, al igual que la severidad de los castigos aplicados a las desviaciones. En la cultura occidental, una de las primeras cosas que el niño aprende es a controlar la conducta agresiva. En particular, se ataca durante la conducta agresiva dirigida contra la madre. Los límites de conducta aceptable son estrechos y se recurre a los castigos severos para asegurar la conformidad. Por otra parte, en relación con cuestiones como las “buenas maneras en la mesa”, se presenta mayor flexibilidad respecto a las conductas aceptadas. En estos casos, se maneja la conducta desviada (por ejemplo, que un niño de diez años como sus papas con cuchara) aplicando sanciones moderadas (un regaño).
En todos los grupos existen normas sociales y, para volverse un miembro aceptado del grupo, el individuo ha de conformarse con ellas en mayor o menor medida. En una serie de estudios realizados por Festinger, Schachter y Baeck (1950) se ha demostrado que, cuando los grupos están en el proceso de formarse, se dirige una cantidad excesiva de comunicación a las personas desviadas. Obviamente, se hace esto para asegurar la conformidad a las normas en desarrollo; sin embargo, el rehusarse aceptar las normas del grupo y el no conformarse a ellas provoca con el tiempo una severa reducción en la cantidad de comunicación dirigida al desviado y, finalmente éste queda en virtual aislamiento.
Muchas de los problemas que la gente tiene para ajustarse a vivir en otras culturas surge de que no logra comprender las normas sociales de su nueva cultura.
El conocer las normas sociales de otra cultura provoca a veces tantos, problemas como el no conocerlas; por ejemplo, en América Latina, las normas sociales respecto a la puntualidad son distintas a las presentes en USA.
Cómo se forman las normas.
Dos condiciones por lo menos afectan a la formación de las normas sociales. Una tiene que ver con la naturaleza del material de estímulo al que se enfrentan los participantes en una situación de grupo; la otra, con los antecedentes y la experiencia previa del participante.
Sherif sacó varias conclusiones respecto a la formación de normas en situaciones poco claras o ambiguas:
1. Cuando una persona se enfrenta repetidamente a un estímulo ambiguo, crea un patrón en los juicios que hace sobre él. Además, la norma así desarrollada va ganando estabilidad.
2. Cuando una persona que ha desarrollado una norma estable vuelve a la situación con otros individuos cuyas normas difieren de la de él, con el tiempo los juicios de los grupos convergen hacia límites y modos comunes. He aquí una norma social creada mediante las interacciones individuales mientras se están emitiendo juicios en voz alta. No es obligatorio que la norma social constituya un “nivelador” de los juicios individuales y busque el “feliz medio”. En algunos casos la norma social es mayor que las normas individuales anteriores y, en otros, menor.
3. Después de que el individuo ha participado con otros en la formación de una norma, se le pide que emita juicios por sí mismo; sin embargo, incluso estando solo, continúa acatando la norma establecida en la situación de grupo. Se demuestra así que un producto social de la interacción humana (la norma) suele convertirse en la norma personal mediante la cual el individuo emite sus juicios.
Mencionamos antes que los antecedentes del individuo y sus experiencias anteriores son parte en la formación de las normas sociales. Los individuos que se han enfrentado a una clase o tipo similar de estímulos tienden a crear normas que reflejen dicha experiencia; por ejemplo, que se considere deseable o indeseable, bueno y malo, en cierta medida se encuentra determinado por los estímulos a los que hayamos estado expuestos. Como Sherif la ha indicado, en un país donde gran parte de las mujeres mida menos de 1.60 metros, una muchacha vigorosa de 1.75 será considerada demasiado alta. Por lo mismo, si no hemos criado en un barrio rico, se diferenciarán notablemente nuestras ideas sobre cuál salario es conveniente y cuál inadecuado; es decir, las normas sociales suelen reflejar la experiencia común de os individuos que las crean.